
Leonidas Emilfork nos ha dejado, valga la total potencia de la expresión, valgan las derivaciones semánticas que ella implica: nos ha dejado porque se fue, de esta existencia humana, pero también nos ha dejado un legado, un torente de pensamiento y aguda mirada.
No puedo dejar de pensar, hoy, al enterarme de su muerte, en que era parte de una universidad católica, parte activa de esta universidad y, especialmente de su Instituto de Arte, aunque también de nuestro instituto de Historia; pero junto a ese contexto de universidad católica, dedico gran parte de su investigación y sus frutos académicos e
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