
Leonidas Emilfork nos ha dejado, valga la total potencia de la expresión, valgan las derivaciones semánticas que ella implica: nos ha dejado porque se fue, de esta existencia humana, pero también nos ha dejado un legado, un torente de pensamiento y aguda mirada.
No puedo dejar de pensar, hoy, al enterarme de su muerte, en que era parte de una universidad católica, parte activa de esta universidad y, especialmente de su Instituto de Arte, aunque también de nuestro instituto de Historia; pero junto a ese contexto de universidad católica, dedico gran parte de su investigación y sus frutos académicos e intelectuales al mundo americano antiguo; por ese doble cruce, se me vinieron a la memoria unos versos de un poema nahuatl, que creo reflejan su transito actual:
"Pero yo digo: / sólo por breve tiempo, / sólo como la flor del elote, / así hemos venido a abrirnos, / así hemos venido a conocernos / sobre la tierra"
Apreciado Maestro, vayan estas palabrsa como Despedida, reciba estos versos como Bienvenida.
Viña del Mar, 9 de diciembre de 2008.



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